La utilización de la mujer como símbolo
sexual es una herramienta usada por los medios de comunicación de manera
exitosa. El profesor Javier Sánchez Aranda (2003) aborda la discusión desde la
publicidad, indicando que ésta a menudo hace uso del cuerpo de la mujer,
desnuda o semidesnuda, sin que haya una relación directa entre ella y el
producto ofrecido. No obstante, se puede identificar en otras producciones
comunicativas el empleo reiterado de la imagen de la mujer, y porque no, una
explotación de ésta con fines comerciales.
En Colombia el destape continuo del cuerpo de
la mujer, muchas veces sin una justificación evidente, se ha incrementado con
los años en distintas producciones
televisivas, fílmicas escritas[1]
y virtuales y su mensaje extendido a una mayor cantidad de público joven que,
en ocasiones y pese a las advertencias que los medios están obligados a emitir
para este tipo de contenidos, no alcanzan los 18 de años de edad.
El
profesor Javier Sánchez Aranda (2003), basado en la teoría de la comparación
social[2],
menciona que un problema identificado en la sociedad a partir del tratamiento
del cuerpo de la mujer en la publicidad, es el grado de identificación de la
audiencia y un deseo de ser como aquella imagen representada en un anuncio.
También aborda los niveles de afectación, positiva o negativa, que pueden tener
los cuerpos femeninos, estereotipados y estilizados, de este tipo de contenidos
en las mujeres que los observan.
La
imagen de la mujer mostrada en los medios de comunicación es un tema que cobra
importancia cuando se observa en los escenarios más comunes el comportamiento y
las relaciones de género que allí se forman y se construyen. Tres ejemplos de
dichas relaciones bien pueden ser; el piropo, esa palabra o frase que puede ser
graciosa que se usa para adular a una mujer que se le considera hermosa. Las
frases malintencionadas, frecuentes en espacios y grupos determinados, en su
mayoría de extracción popular, cuyo fin, insensible y ofensivo, es el de
manifestar la atracción que despierta en un grupo una mujer. O el intento,
mucho más grave, de buscar un acercamiento físico o íntimo.
Estas reacciones deben ser tomadas como producto
de una construcción cultural y de formación del individuo que corresponden,
generalmente, al grado de educación de la persona y de la significación que
éste tenga, de la mujer y de su rol en la sociedad.
SOHO, revista creada en 1999 y dirigida por
Daniel Samper Ospina desde el 2002, es el ejemplo más evidente del uso de la
mujer como estrategia comercial. Su éxito la ha llevado a ocupar un lugar de
privilegio en el ranking de las
revistas más leídas en Colombia, de acuerdo con las cifras del Estudio General
de Medios – EGM, años 2008,2009 y 2011. Su estilo ha dado lugar a debates y
generado duras controversias, cuando además de los desnudos de las mujeres que
para ésta posan, juega, tal vez, de manera artística, con escenarios morales,
religiosos y culturales.
Este es el caso de la edición N° 140 del mes
de diciembre del año 2001, en la cual una hermosa modelo, Elizabeth Loaiza, se
desnudó y fue fotografiada en Andrés Carne de Res, el conocido restaurante bar
de Andrés Jaramillo. Ella, al parecer, actuó en la sesión como el principal
ingrediente del lugar y por el cual es mundialmente famoso: la carne.
Fotos bastante sugestivas y como ha ocurrido
en otras ediciones, dieron lugar a discusiones entre quienes consideran que la
revista constantemente atenta contra la imagen de la mujer y es ajena a su
responsabilidad social, como lo menciona María Teresa Herrán en su artículo Mi Crítica a SOHO[3], y
entre quienes defienden su contenido por considerarlo una expresión artística.
Sus publicaciones, en más de una ocasión controversiales, fomentan en la
sociedad, para algunas opiniones, el concepto de mujer como objeto sexual[4],
además de arraigar cada vez más los estereotipos de belleza y sensualidad.
Ahora bien, afirmar que las fotografías
mencionadas atentan, precisamente, contra la imagen de la mujer requiere de un criterio
libre de creencias, de prejuicios morales,
ajeno al debate de relaciones de género. Es decir, un estudio académico dispuesto a brindar herramientas de análisis
más estrictas y que puedan ofrecer argumentos sólidos, no desde la ambigüedad,
sino por el contrario desde la rigurosidad intelectual.
Es entonces una inquietud la que dio lugar a presente
investigación; ¿Cómo se descifra, desde la semiología, la imagen de la mujer en
las fotografías de Elizabeth Loaiza en la edición N° 140 de diciembre de 2011
de la revista SOHO?.
[1] A modo de ejemplo se pueden
citar dos productos comunicativos en los canales comerciales nacionales: Rosario Tijeras, Serie del Canal RCN
(2010) y Sin tetas no hay paraíso, serie
del Canal CARACOL (2006). Y En medios escritos: Revista Don Juan y Revista SOHO.
[2] La teoría de la comparación social, Planteada por León Festinger
(1954) y citada por Gómez-Jacinto (2005), plantea que la autoestima del
individuo es el resultado de la comparación social y la autoevaluación,
conceptos que le permiten medir su grado de aceptación o rechazo en la
sociedad. El resultado de dicha comparación bien puede ser de defensa o de
restauración.
[3] Artículo tomado de la URL http://www.soho.com.co/itinerante/articulo/mi-critica-a-soho/5862,
recuperado el 6 de febrero de 2012.
[4] El uso del cuerpo de la
mujer en los medios para llamar la atención, anula su potencial como persona y
afecta de manera negativa su autoestima. (Ceulemans y Fauconnier, 1980).
Esta estrategia tambien es propia de un sistema de consumo y exclusion
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