domingo, 24 de febrero de 2013

Más allá de la carne


La utilización de la mujer como símbolo sexual es una herramienta usada por los medios de comunicación de manera exitosa. El profesor Javier Sánchez Aranda (2003) aborda la discusión desde la publicidad, indicando que ésta a menudo hace uso del cuerpo de la mujer, desnuda o semidesnuda, sin que haya una relación directa entre ella y el producto ofrecido. No obstante, se puede identificar en otras producciones comunicativas el empleo reiterado de la imagen de la mujer, y porque no, una explotación de ésta con fines comerciales.
En Colombia el destape continuo del cuerpo de la mujer, muchas veces sin una justificación evidente, se ha incrementado con los años en  distintas producciones televisivas, fílmicas escritas[1] y virtuales y su mensaje extendido a una mayor cantidad de público joven que, en ocasiones y pese a las advertencias que los medios están obligados a emitir para este tipo de contenidos, no alcanzan los 18 de años de edad.
El profesor Javier Sánchez Aranda (2003), basado en la teoría de la comparación social[2], menciona que un problema identificado en la sociedad a partir del tratamiento del cuerpo de la mujer en la publicidad, es el grado de identificación de la audiencia y un deseo de ser como aquella imagen representada en un anuncio. También aborda los niveles de afectación, positiva o negativa, que pueden tener los cuerpos femeninos, estereotipados y estilizados, de este tipo de contenidos en las mujeres que los observan.

La imagen de la mujer mostrada en los medios de comunicación es un tema que cobra importancia cuando se observa en los escenarios más comunes el comportamiento y las relaciones de género que allí se forman y se construyen. Tres ejemplos de dichas relaciones bien pueden ser; el piropo, esa palabra o frase que puede ser graciosa que se usa para adular a una mujer que se le considera hermosa. Las frases malintencionadas, frecuentes en espacios y grupos determinados, en su mayoría de extracción popular, cuyo fin, insensible y ofensivo, es el de manifestar la atracción que despierta en un grupo una mujer. O el intento, mucho más grave, de buscar un acercamiento físico o íntimo.
Estas reacciones deben ser tomadas como producto de una construcción cultural y de formación del individuo que corresponden, generalmente, al grado de educación de la persona y de la significación que éste tenga, de la mujer y de su rol en la sociedad.
SOHO, revista creada en 1999 y dirigida por Daniel Samper Ospina desde el 2002, es el ejemplo más evidente del uso de la mujer como estrategia comercial. Su éxito la ha llevado a ocupar un lugar de privilegio en el ranking de las revistas más leídas en Colombia, de acuerdo con las cifras del Estudio General de Medios – EGM, años 2008,2009 y 2011. Su estilo ha dado lugar a debates y generado duras controversias, cuando además de los desnudos de las mujeres que para ésta posan, juega, tal vez, de manera artística, con escenarios morales, religiosos y culturales.
Este es el caso de la edición N° 140 del mes de diciembre del año 2001, en la cual una hermosa modelo, Elizabeth Loaiza, se desnudó y fue fotografiada en Andrés Carne de Res, el conocido restaurante bar de Andrés Jaramillo. Ella, al parecer, actuó en la sesión como el principal ingrediente del lugar y por el cual es mundialmente famoso: la carne.
Fotos bastante sugestivas y como ha ocurrido en otras ediciones, dieron lugar a discusiones entre quienes consideran que la revista constantemente atenta contra la imagen de la mujer y es ajena a su responsabilidad social, como lo menciona María Teresa Herrán en su artículo Mi Crítica a SOHO[3], y entre quienes defienden su contenido por considerarlo una expresión artística. Sus publicaciones, en más de una ocasión controversiales, fomentan en la sociedad, para algunas opiniones, el concepto de mujer como objeto sexual[4], además de arraigar cada vez más los estereotipos de belleza y sensualidad.
Ahora bien, afirmar que las fotografías mencionadas atentan, precisamente, contra la imagen de la mujer requiere de un criterio libre de creencias, de prejuicios morales,  ajeno al debate de relaciones de género. Es decir, un estudio académico dispuesto a brindar herramientas de análisis más estrictas y que puedan ofrecer argumentos sólidos, no desde la ambigüedad, sino por el contrario desde la rigurosidad intelectual.
Es entonces una inquietud la que dio lugar a presente investigación; ¿Cómo se descifra, desde la semiología, la imagen de la mujer en las fotografías de Elizabeth Loaiza en la edición N° 140 de diciembre de 2011 de la revista SOHO?.


[1]  A modo de ejemplo se pueden citar dos productos comunicativos en los canales comerciales nacionales: Rosario Tijeras, Serie del Canal RCN (2010) y Sin tetas no hay paraíso, serie del Canal CARACOL (2006).  Y En medios escritos: Revista Don Juan y Revista SOHO.
[2] La teoría de la comparación social, Planteada por León Festinger (1954) y citada por Gómez-Jacinto (2005), plantea que la autoestima del individuo es el resultado de la comparación social y la autoevaluación, conceptos que le permiten medir su grado de aceptación o rechazo en la sociedad. El resultado de dicha comparación bien puede ser de defensa o de restauración.

[3] Artículo tomado de la URL http://www.soho.com.co/itinerante/articulo/mi-critica-a-soho/5862, recuperado el 6 de febrero de 2012.
[4] El uso del cuerpo de la mujer en los medios para llamar la atención, anula su potencial como persona y afecta de manera negativa su autoestima. (Ceulemans y Fauconnier, 1980).